El Cielo y el Infierno Testimonios
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Thomas Welch

Asombroso Milagro En Oregon

Spanish: The Thomas Welch Story
by Thomas Welch
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Introducción

(Por Gordón Lindsay, Fundador del Instituto “Cristo para las naciones” en Dallas, Tx.)

He conocido a Thomas Welch la mayor parte de su vida. En realidad lo conocí un poco después del increíble milagro donde él regresó a la vida después de haber estado muerto por una hora. Para algunas personas el testimonio de Tom puede parecer increíble, pero está perfectamente documentado.

Cuando que el ingeniero encargado de la maquinaria, miró a Tom caer desde 55 pies de altura, inmediatamente sonó la alarma y se cerró el molino grande. Como 75 personas participaron en localizar el cuerpo que había caído en algún lugar dentro las turbias aguas oscuras de la laguna.

Pasó casi una hora para que pudieran localizar y sacar el cuerpo sin vida de Tom y lo llevaron a la oficina. Todos allí fueron testigos de la oración de la Señora Brocke que con compasión y llanto rogaba para que Dios regresara a Tom la vida y después de la oración lo miraron mover sus párpados.

Los trabajadores del molino estaban aún más asombrados cuando miraron a Thomas en el trabajo el sábado, solo seis días después.

El siguiente domingo en la noche le escucharon contar su fantástico relato en la escuela del pueblo, donde yo también predique un tiempo después.

No menos increíble fue el milagro que sucedió el viernes en el hospital cuando cada hueso quebrado regreso a su lugar instantáneamente.

Como Tom testifica, él se había vuelto un incrédulo en su adolescencia a consecuencia de los libros que leía en la biblioteca de su tío, con obras de Voltaire, Thomas Paine y Robert G. Ingersoll. Cuando Tom tuvo esa experiencia sobrenatural, al instante comprendió la falsedad de las filosofías de estos notables agnósticos e incrédulos. En el breve tiempo que Tom estuvo allí, miró que el espíritu del hombre sigue viviendo después da la muerte y el hombre que rechaza a Cristo permanece por la eternidad separado de Dios.

Breve tiempo después de esta experiencia, yo también me convertí en cristiano en la misma iglesia que pastoreaba el Dr. John G. Lake en Pórtland, Oregon.

Tom cumplió la promesa que hizo al Señor estando en la cama del hospital cuando milagrosamente fue sanado y un año mas tarde L.D. Hall, Tom y yo dejamos Pórtland para empezar a predicar el evangelio.


El Milagro

Increíble En Oregon

Por Thomas Welch


Publicado por:
Las Naciones Para Cristo, Incorporación
Dallas, TX
Duplicado 1976
Todos derechos reservados

Capituló 1

Asombroso Milagro en Oregon

El testimonio que está a punto de leer es verdadero en todos sus detalles. Solo Dios sabe porqué me pasó esto, y porqué me escogió para ser testigo de la gracia y del amor de Cristo Jesús en este siglo 20. Estoy en gran deuda con Cristo Jesús por lo que El hizo por mi, y mi deseo hoy es ser fiel a El.

Encuentro una gran satisfacción al vivir para Cristo y ser testigo de Su poder de salvar y sanar. Como declara Hebreos 13:5-8: “Porque El ha dicho, nunca te dejaré ni te abandonaré; para que podamos decir valientemente “El Señor es quien me ayuda; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.”

Nací y crecí en Alberta del Norte, Canadá y era el mayor de cuatro hijos. Mi padre murió y fue enterrado cuando yo cumplía once años de edad.

Cuatro meses después, murió mi madre dejándonos huérfanos y al cuidado de otras personas. La muerte es una fatalidad, se lleva de nosotros a aquellos que necesitamos y nos separa de quienes más amamos dejándonos solamente recuerdos.

Nuestro hogar era un hogar feliz. No importa que tan buenos puedan ser otras personas, nunca pueden tomar el lugar de los padres propios, especialmente cuando sé es lo suficiente mayor para recordar todas las cosas sobre ellos que los hacían especiales, mejores que los demás. Nunca recuerdo haber oído a mis padres discutir.

Si lo hicieron, nunca ocurrió en nuestra presencia.

Estoy seguro que se amaban el uno al otro y yo se que nos amaban a sus hijitos.

El padre de mi madre, mi abuelito fue maestro escolar y ministro luterano, de la antigua escuela “El circuito del jinete”. En un sentido todos fuimos pioneros.

Como niños nosotros entendíamos el significado de la palabra obediencia. La confirmación en la Iglesia Luterana era parte esencial de nuestra educación.

Después que murió mi madre, fui a vivir con su hermano, el tío Sam, y con la tía Julia.

Ella era verdaderamente muy fina persona y me trato como a su propio hijo. Siempre estaré agradecido a ellos por ser amables y darme amor.

Al pasar la vida muchas cosas cambian. Dios se mueve en manera misteriosa. Cuando yo tenía 18 años, un amigo y vecino cercano, Fin Brocke y su esposa dejaron Canadá para mudarse a Pórtland, Oregon.

La Señora Brocke estaba enferma la mayor parte del tiempo y sin duda pensaron que el cambio le ayudaría físicamente.

Después de un tiempo, escuchamos que ellos de repente se hicieron muy religiosos y que iban a la Iglesia todas las noches y que la Señora Brocke había sanado por la oración y otras cosas que eran difíciles para nosotros de creer, conociéndoles a ellos como yo los conocía.

Cuando la cosecha se recogió y la estación de trillar terminó, un amigo y yo decidimos ir a Pórtland para ver por nosotros mismos de que se trataba todo eso. Seguramente en este punto de mi vida Dios estaba dirigiendo mis pasos. Por varias razones yo me había vuelto muy duro y critico hacia toda religión, aunque no voy a tomar el tiempo o espacio aquí para hablar de esta parte de mi historia.

La Biblia dice: “Dios es Amor”. A mí me consta que así es, aunque sea imposible para la inteligencia humana poder comprender la magnitud del amor de Dios hasta que estemos con él en la eternidad.

Durante este punto de mi vida mis pasos se dirigíam hacia aquello que yo mas luchaba por evitar.

Mi amigo y yo salinos de Canadá hacia Oregon para indagar si era verdad lo que nos habían contado, y el 24 de noviembre 1923 llegamos a la casa de los Brocke en Pórtland.

Encontramos que todo lo que habíamos escuchado era cierto. Nos contaron que aceptaron a Cristo como su Salvador y que la señora Brocke había sanado a través de la oración y la fe. Ciertamente este hombre y esta mujer habían cambiado.

Escuche su relato muy impresionado. Fui muchas veces con ellos a la iglesia, el ministro, Rev. John G. Lake era persona agradable. Era un predicador maravilloso, ex-misionero de Sur África y un viajero mundial, que predicaba un poderoso mensaje de amor y de libertad: libertad del pecado, de la esclavitud y de la enfermedad a todo aquel que pone su fe en Cristo. Me gocé en lo que escuche y en lo que había acontecido en la vida de los Brocke, pero nada en mi persona respondió al mensaje que estaba viendo y escuchando. El espíritu dentro de mi estaba muerto, algunas influencias de mi adolescencia endurecieron mi alma y mi corazón.

Llegué a una conclusión sobre el Dios de la Biblia, la doctrina Luterana del bautismo infantil y otras cosas, y sentí que si Dios existe yo era tan bueno como El.

El evangelio que el Dr. Lake predicaba seria hermoso si fuera verdad, pero yo no pude creer que fuera para mí. aunque yo deseara creer lo que el Dr. Lake decía las influencias del pasado estaban muy arraigadas en mi interior. Me quede el invierno con la familia Brocke.

El era el ingeniero principal de la compañía Bridl Veil Lumber en la Montaña Larch, treinta millas al oeste de Pórtland. Era una gran compañía que operaba unas maquinas serruchos de vapor, empleando más de 150 hombres en las operaciones combinadas. Los Brocke tenían una casa en Pórtland y otra en el molino.

El primero de julio de 1924 empecé mi trabajo como ayudante de ingeniero con el Señor Brocke. Lo que les voy a contar aconteció un Lunes, el día que yo empecé mi trabajo en el molino, a la una treinta de la tarde. Estábamos serruchando “Cuadros de Jap” que se enviaban bajando la montaña por una corriente de agua hasta el Río Columbia en la ciudad Bridal Veil. El arroyo que suple agua al molino tenia una presa atravesada para proveer agua a las calderas, el estanque de madera que transportaba la madera hacia Bridal Veil, una distancia de cuatro millas debajo de la montaña. La pasarela arriba de la presa estaba como 55 pies arriba del agua. Caminé por la pasarela para enderezar unos troncos que estaban atravesados en la transportadora. De repente me caí de la pasarela rodando entre los troncos y entré al estanque de agua 10 pies de profundidad. Un ingeniero sentado en su locomotora descargando troncos en el estanque me miro caer. Azote de cabeza en el primer tronco 30 pies abajo, rodando de tronco a tronco hasta que entre en el agua y desaparecí de toda vista.

Había 70 hombres trabajando en el molino y sus en alrededores en ese momento, apagaron el molino y a cada hombre disponible le hablaron para buscar mi cuerpo, conforme a los testimonios de ellos, buscaron por cuarenta y cinco minutos a una hora antes de que M.J.H. Gunderson finalmente me encontrara, él también escribió su propio testimonio para verificar la realidad de éste.

Aquí está relatada mi experiencia con la muerte, las cosas que hice, que oí y que mire, durante esta hora que los hombres buscaban mi cuerpo en las aguas del estanque.

Estaba muerto conforme al pensamiento del mundo. Pero estaba con vida en otro mundo. El tiempo no se había detenido

Aprendí más en esa hora fuera de mi cuerpo que todo lo que pueda aprender en toda mi vida.

Todo lo que recuerdo es que caí al ir por la orilla de la pasarela y que el ingeniero de la locomotora me vio caer al fondo del agua.

La próxima cosa que puedo recordar, es que estoy parado en al ribera de un mar grande de fuego. Lo que la Biblia dice en Apocalipsis 21:8: “el lago de fuego y azufre” Esto es lo más asombroso que uno puede ver sobre el juicio final.

Yo lo recuerdo mas claramente que cualquier otra cosa que me haya pasado en toda mi vida, recuerdo cada detalle de cada momento de lo que pasó en esa hora, Lo que vi y lo que pasaba durante esa hora en que estuve fuera de este mundo.

Yo estaba parado a cierta distancia de esta turbulenta masa azul de fuego ardiente. Tan lejos como mis ojos podían ver, era lo mismo, un lago de fuego ardiente.

Yo no estaba en él. Mire otras personas conocidas que habían muerto cuando yo tenia trece años de me edad. Uno era mi tío que murió por el consumo de alcohol, otro fue un muchacho de la escuela que murió de cáncer en la quijada por una infección dental que se complicó.

El era dos años mayor que yo. Nos reconocimos aunque fue imposible hablar. Ellos también miraban, estaban perplejos, como que pensaban que no era posible lo que miraban. Su expresión era de confusión y aturdimiento.

La escena fue tan asombrosa que con palabras no lo puedo expresar. No hay manera como describir lo que mire, solamente puedo decir que ahora somos testigos del juicio final. No hay manera para escapar, o salir para afuera. Uno no busca la manera porque no existe. Este es la prisión donde nadie escapa excepto por intervención Divina. Yo mismo me dije en voz audible, “si he sabido de esto antes, habría hecho todo lo que se requiriera de mi para escapar y no venir a este lugar.” Pero no lo sabía antes.

Mientras estos pensamientos corrían en mi mente, mire otro hombre que se me acercaba por enfrente de nosotros. Yo lo conocí de inmediato. Tiene una cara fuerte, generosa, compasiva, tranquila y sin temor, el amo de todas las cosas, era el mismo Jesús.

Una grande esperanza me alcanzo y supe que la respuesta a mi problema, era esta Persona maravillosa que caminaba cerca de mí en esta prisión de almas perdidas, de confusión y cuyo destino es juicio. No hice nada para obtener su atención.

Yo mismo me dije, “si Él volteara hacia mi y me mira, El puede rescatarme de este lugar porque El entiende que yo no sabia que esto es así. El sabe lo que tiene que hacer.” El siguió caminando y parecía que no iba a mirar hacia mi, siguió su camino y se alejó de mi vista entonces volteó su cabeza y miro directamente hacia mí.

Es todo lo que El hizo, y con esta mirada fue suficiente.

Regrese en segundos y entré a mi cuerpo otra vez.

Era como entrar a una casa por la puerta de atrás. Escuche a los Brockes orando unos minutos antes de abrir mis ojos o decir alguna palabra. Escuche y entendía todo lo que acontecía. Entonces de repente la vida regreso a mi cuerpo, abrí mis ojos y hable con ellos.

Es fácil platicar y describir algo que uno mira. Yo se que el lago de fuego existe porque yo lo mire. Yo se que Cristo Jesús existe por la eternidad, porque yo lo mire.

La Biblia declara en Apocalipsis 1:8-11: “Yo, Juan… estaba el día del Señor cuando vino sobre mi el Espíritu, y oí detrás de mi una voz fuerte como de trompeta, que decía. Yo soy el Alfa y la Omega, escribe en un libro lo que veas.”

En las cosas que miro Juan estaba el Juicio, y él describe esto en Apocalipsis 20. El versículo 10 dice: “El diablo, que los había engañado, será arrojado al lago de fuego.” Dice Juan en Apocalipsis 21:8, que el miro “El lago de fuego y azufre.” Este es el lago que yo mire, y estoy seguro de una cosa, que en el juicio final toda cosa corrompida en el universo será arrojada en el lago y destruida para siempre.

Doy gracias a Dios por las personas que pueden orar.

Yo oí la Señora Brocke orando por mí. Dijo, “Oh Dios, no te lleves a Tom; el no se ha convertido.” Abrí mis ojos y les dije: “Que aconteció?”

No había perdido ningún tiempo; estuve en otro lugar y ahora había regresado.

Después de esto llegó la ambulancia y me llevaron al hospital “El Buen Samaritano” en Pórtland.

Llegue al hospital como a las 6:00 de la tarde, y me llevaron a cirugía para coser mi cráneo con puntadas.

Me pusieron en cuidado intensivo. No había más que los doctores pudieran hacer. No tenía dolor y mi mente era muy clara. Una enfermera fue asignada a mi lado.

Allí estuve acostado hasta las 11:30 de la mañana del viernes.

Durante estos cuatro días y noches, parece que estaba en comunicación constante con el Espíritu Santo. Reviví los eventos de me vida pasada y las otras cosas que mire, como el lago de fuego, y Jesús caminando hacia mi, mire a mi tío, a mi compañero de escuela, y luego cuando regrese a mi vida otra vez. La presencia del Espíritu de Dios estaba conmigo de continuo, y varias ocasiones hable en voz alta hacia Dios.

El Espíritu Santo me ayudo desenredar mi filosofía torcida hasta poder entender lo que en realidad me estaba aconteciendo. El me mostró el mal que había hecho en mi pasado, y me ayudó a poner todo en su lugar hasta que comprendí porque me paso esto.

Entonces empecé a preguntarle a Dios su deseo en mi vida y la voluntad de El para mí.

El Viernes por la mañana mi cuerpo quebrado estaba adolorido y no podía moverme. Entonces como a las nueve de la mañana el llamado de Dios llegó. La voz del Espíritu puede ser muy real. El me dijo: “Yo quiero que le digas a todo el mundo lo que miraste, y como regresaste otra vez a la vida.” Este fue una decisión muy difícil para mí. ¿Como lo voy a hacer? Aquí estoy en el hospital en cama y apenas puedo mover mi brazo derecho.

El momento supremo de mi vida llego. Nunca olvidaré ese momento de decisión. A las 11:30 AM decidí. No tenia dudas, le dije a la enfermera que me dejara solo.

Lo hizo aunque con mucha duda, porque sabia que yo estaba invalido.

Entonces yo hablé, a la presencia de Dios que estaba aquí, y dije: “Señor, si esto es lo que tu deseas para mi, yo lo haré lo mejor que pueda, pero no puedo hacerlo acostado aquí. Tu tienes que sacarme de este lugar.”

Esto no tiene sentido como oración, pero estaba hablando a Dios y haciendo una promesa solemne. Inmediatamente sentí un calor tibio como una brisa suave desde la punta de mi cabeza donde tenía más dolor y fue bajando por mi cuerpo saliendo por mis pies. Fui instantáneamente sanado de la cabeza a los pies. Una maleta de ropa estaba a un lado de mi cama, que alguien había dejado en el transcurso de la semana. Me cambié de ropa, y salí del cuarto rápido, caminado baje tres escaleras y salí a la calle en menos de seis minutos. La enfermera no regreso a tiempo para dar la alarma.

Durante este tiempo tenia temor que alguien me viese y me hiciera regresar al hospital, porque mi cabeza estaba vendada. Tenía una mirada que asustaba a cualquier persona, pero Dios estaba conmigo. Un Amigo cercano, Pete Burness, tenía un taller de imprenta cerca del hospital. Yo había estado allí anteriormente y sabia donde estaba, me apresuré a llegar a ese lugar y allí me sentí seguro. Pete no parecía estar muy sorprendido cuando llegué a su taller. El había sido un soldado en la primera guerra mundial, y aprendió a orar cuando estaba en el ejecito de Canadá, al mando de Inglaterra, y tenia varias medallas por su valor. Cuando me miro dijo: “Bien, veo que estás fuera, -su calma realmente me ayudó en ese momento- Aquí está mi carro, ve en él a mi casa, no te imaginas como te ves, quédate adentro mientras estas vendado.” Manejé hacia la casa. Cuando llegué a la casa de Pete, causé un alboroto. Había varias personas y no podían creer lo que miraron cuando entré. Las cosas se apaciguaron después de un tiempo y me fui a la recámara de Pete para verme en el espejo.

Habían cortado mi cabello arriba de mi cabeza, y había puntadas en todo lugar. Mi quité todas las vendas e hice lo posible por peinarme un poco, pero al jalar un cabello empecé a sangrar. Una voz dentro me dijo: “Tu no estas sano.” Mi fe estaba siendo desafiada. Estuve parado por varios minutos mirándome, cuando entonces vi el rastrillo de Pete. Saqué la navaja y con unas pinzas jalé la orila de las puntadas y las fui cortando de una en una. No había sangre. Estaba sano y esto era una prueba de ello.

He aprendido desde entonces que uno tiene que ser positivo contra las sugestiones negativas que vienen a desanimar nuestra fe en momentos como este.

Muchas veces nuestra mente natural nos roba la victoria supernatural. Hay que creer en Dios y actuar de acuerdo a la fe, no importa si lo entiende todo o no.

Después de limpiarme, me fui al centro para ver al doctor Brewer, quien venía diario a verme en el hospital.

Cuando entré a su oficina me miró y se puso de pie.

Se miraba muy sorprendido y dijo: “¿Hombre qué estás haciendo aquí?”

No le respondí porque yo no estaba seguro.

Entonces dijo: “¿Estas bien? Como saliste del hospital?”

Le respondí: “Doctor, yo salí corriendo. Es posible que todavía no sepan que me fui.”

Dijo El: “Dime lo que paso.”

Dije: “Doctor, El Señor me sano y ahora estoy bien.”

Se acercó y empujo mis costillas que habían estado quebradas y me pregunto: “No te duele?” Respondí: “No.” Era verdad, no había dolor.

Entonces dijo: “Bueno, El Señor te sanó, porque estoy seguro que no fuimos nosotros. Solamente han pasado cuatro días de tu accidente y se lleva de seis semanas a dos meses para sanar los huesos quebrados cuando todo va bien.”

Entonces pregunto: “¿Quien te quito las puntadas de tu cabeza?” Dije: “Yo mismo lo hice,” y le dije como.

Entonces le dije como el Señor me habló, y como me dijo que fuera a decirle al mundo todo lo que vi. Entre otras cosas, sabia que muchos iban a preguntar quien era mi doctor y esto me preocupó al pensar que iría él a decir.

Le pregunte: “¿Qué va a decir a la gente cuando le pregunten de mi caso?”

El dijo: “Bueno, si tú dices que Dios te sanó, entonces fue Dios quien te sanó porque yo sé que no fuimos nosotros. Solamente han pasado cuatro días.” Nunca supe quien o cuántas personas fueron a ver al Dr. Brewer a preguntar sobre mi testimonio, solamente sé que él nunca lo ha negado.

 

Capituló 2

De regreso al trabajo el sábado

El viernes fue un día especial para mi. El sábado por la mañana regresé al Molino Palmer a mi trabajo. Nadie quería trabajar ese día. Me estaban mirando trabajar. Después de varias horas les dije si querían escuchar sobre mi testimonio de sanidad, podemos ir a la escuela del pueblo el domingo por la tarde y yo les contaría lo que miré y como fui sano. Quedamos de acuerdo en juntarnos el domingo en la noche.

El domingo por la noche llegué a la escuela cerca de donde me había caído y mire una gran multitud.

Estaba oscureciendo. Por poco entro en pánico y corro, pero otra vez El Señor me fortaleció y seguí adelante.

La mayoría de las personas no me reconocían mientras caminaba hacia el frente, el Señor Brocke canto un himno y oró. Mi hora cero había llegado.

Estaba nervioso y no sabia lo que debía de hacer. Estando parado allí, Dios me ayudó y por primera vez en mi vida sentí la unción del Espíritu Santo que me ayudó para testificar. Me envolvió como una nube, fue la misma Presencia que me ayudo a salir caminando del Hospital.

La misma Presencia que me ayudo a entender la voluntad de Dios para mi vida y que me dijo que yo tenia que advertir del juicio venidero y del amor de Dios para que la humanidad pueda escapar.

Apenas habían pasado siete días de todo esto.

Era la primera vez que me paraba en frente de una audiencia. Estaba parado detrás del escritorio del maestro. El aire parecía electrizado, y al abrir mi boca para hablar, la presencia de Dios vino sobre mí y el Espíritu Santo me llenó con su mensaje.

Dije a las personas lo que Dios había hecho, y lo que miré mientras los hombres buscaban mi cuerpo en el estanque. Yo no tenia conocimiento sobre la Biblia, pero el Espíritu Santo habló a través de mi, mencionó mucho del segundo y del tercer capitulo de la profecía de Nahum.

Mas tarde y con la ayuda de una concordancia de Biblia encontramos lo que el Espíritu dijo concerniente al día de Su preparación: “Desaforados corren los carros por las calles…” (nahum2:4) Durante ese tiempo yo no tenia idea de lo que estaba diciendo. Estaba en la Biblia. Después supe que el Señor Brocke descubrió que lo que había dicho era verdad. Para mi fue una señal de cosas referente a mi ministerio que habría de venir.

Quiero hacer énfasis de que el bautismo del Espirito Santo es lo más esencial en la preparación personal para el ministerio. Sin él no podemos hacer nada. Con El, podemos hacer todas las cosas.

Es el Espíritu Santo quien convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio.

San Juan 16:9-11: “…. En cuanto al pecado, porque no creen en mi, en cuanto a la justicia porque voy al padre y ustedes ya no podrán verme, y en cuanto al juicio porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.”

Para ser efectivo en traer el mensaje de salvación y entregarlo a un mundo perdido, uno tiene que ser lleno del Espíritu Santo.

Algunos me han pregunto de tiempo en tiempo si tengo dolores de cabeza o algún tipo de efecto después de este tipo de herida. Nunca he tenido dolor de cabeza en mi vida. Mis ojos y mis oídos están casi perfectos. Estoy sano en lo presente. Fin y Mabel Brocke seguramente fueron las personas que tuvieron un rol importante en todo esto. Ellos tuvieron la fe y valor para creer en Dios por este milagro en un momento de gran urgencia y necesidad. Actuaron con rápidez y fueron recompensados por el resultado instantáneo.

También fue importante Julios Gunderson, el que encontró mi cuerpo diez pies bajo el agua cuando los demás dejaron de buscarme. El buscó hasta que me encontró. Dios le recompensó por su fe. El Señor Gunderson, Fin y Mabel Brocke escribieron su testimonio de lo que aconteció ese día y estos testimonios están aquí en sus propias palabras. Nada se ha cambiado.

Capitulo 3

Un Día Inolvidable

(por Fin y Mabel Brocke)

Había salido al otro lado de la loma para recoger unas fresas pero regrese porque empezó a llover. Estaba cerca de mi casa cuando mire a mi esposo que caminaba rápidamente y me hablo diciendo: “Mama, Tommy se calló y esta muerto.”

Este recuerdo es tan claro en mi mente ahora como lo fue entonces, pregunté: “¿Porque Tommy?” Entonces escuché una voz decir: “Para la Gloria de Dios”. Entonces mi esposo dijo: “Vine por ti para que vayas a orar.”

Regresé con él a la oficina del molino. No hablamos, pero si oramos todo el camino. Cuando llegamos a la oficina el cuarto estaba lleno de hombres y Tommy estaba envuelto por completo de sangre, no había pulso, no tenía vida.

De seguro estábamos en presencia de la muerte.

Se podía sentir así como se puede ver.

Los hombres que estaban en la oficina conocían a mi esposo. Ellos sabían que él era hombre de oración y él fue por mi para que le ayudara a orar. Ellos estaban esperando ver si algo acontecería. Yo fui a un lado de la mesa y mi esposo al otro lado. La Biblia dice en Santiago 5:14 y 15: “Esta enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la Iglesia para que oren por el enfermo y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanara al enfermo y el señor lo levantara, y si ha pecado, se le perdonara. Mi esposo lo ungió con aceite conforme la Biblia, y dijo: “Mabel, tu ora.” Entonces puse una mano en su cabeza y la otra sobre su corazón. Un hombre joven parado cerca quito mi mano de la cabeza de Tommy y dijo: “¿No puedes ver que es allí donde esta herido?”

No fue una oración larga, solamente le pedimos a Dios que fuera misericordioso y lo levantara. Primero miramos mover su parpado un poco; entonces llegaron las lágrimas y quiso hablar. Pregunto: “Que sucedió?’

Las palabras eran lentas como si llegara de un país lejano. Entonces dijo: “Ya no puedo mas.” La vida regresó y los hombres que estaban allí miraron asombrados y contentos. Habían mirado un milagro. El patrón había llamado una ambulancia cuando Tommy se cayó al agua y sabíamos que pronto iba a llegar.

Cuando llegó al hospital, lo llevaron a cirugía para limpiar las heridas en su cabeza y ponerle muchas puntadas en su cráneo. Tenia siete costillas quebradas del lado izquierdo y le pusieron vendas, tardaron largo tiempo para hacer todo esto y esperamos hasta que salió de cirugía. El doctor no dijo nada, nosotros le preguntamos si tenía dolor.

El dijo, “Lo llevaron a cuidado intensivo, donde pidió a la enfermera algo para comer. Le dieron algo para comer antes que regresáramos al molino.

Mi esposo era el ingeniero a cargo mayor y tuvimos que regresar esa noche.

Regresé al hospital el próximo día por al mañana.

Los doctores dijeron que no me quedara mucho tiempo; no le daban mucha esperanza para vivir. Era muy difícil para Tommy hablar y las palabras salían muy lentas.

-Dijo: “Yo tengo que decirles algo a ustedes.

Y empezó a decir: estuve muerto por un tiempo, y no había manera para escapar. Miré a mi tío y miré a un muchacho compañero de la escuela. Había un gran lago de fuego y yo sentí como que salaba. Tenía miedo. Mire a Jesús que venia de lejos. Llegó cerca y siguió de largo sin detenerse ante mí.

Entonces dije: Si El solamente da vuelta y me mira, El me puede salvar. Entonces Jesús me miro… y en ese momento les escuche a ustedes en su oración. Abrí mis ojos lo mas pronto que fue posible y los mire allí orando por mí.”-

Tuve que partir en ese momento pero después él nos dijo de todo lo que miró. El habló mucho del lago de fuego y de los que estaban allí. Dijo que nadie estaba en el fuego pero estaban en una prisión esperando y no había forma de escapar.

La siguiente vez que miramos a Tommy fue el viernes por la noche después del trabajo. No sabíamos lo que había sucedido en el hospital, había sido sanado, y salió del hospital como a las once de la mañana. Estuvo en el hospital solamente cuatro días. Regresó al molino con nosotros esa noche, y después al trabajo el sábado.

El domingo por la noche platicó su experiencia en la pequeña casa escolar cerca del molino. La cuadrilla entera y sus familias estaban presentes. Habían mirado un milagro. Ahora ellos deseaban escuchar el milagro.

Sin decir mucho, estábamos agradecidos a Dios por habernos permitido ser parte de esta obra que Él hizo. Tommy ha cumplido su palabra y desde ese tiempo vive predicando su fe y contando su historia y liberación.

Tener fe en Dios porque El nunca falla cuando creemos.

-Thornfin Brocke -Mabel E. Brocke

Este Es El Testimonio del Señor J.H. Gunderson,

1703 SE 16th Ave, Pórtland Oregon

Yo, J.H. Gunderson estaba buscando empleo y estaba de visita con Thornfin Brocke el 3 de julio 1924 como a las 1:30 de la tarde cuando Tom cayó, y yo fui testigo de este milagro de fe.

Un ingeniero sentado en su locomotora miró a Tom caer, y corrió de su locomotora al cuarto de máquina principal para decirle al Señor Brocke lo que había sucedido.

Se cerró el molino, y el Señor Brocke, yo y otros fuimos a buscar a Tom, porque había caído en un estanque como con diez pies de profundidad.

Nosotros pasamos un tiempo largo y difícil para encontrarlo porque el agua estaba sucia y lo estábamos buscando con largos pica postes.

Después de un rato un hombre me dio el poste que él usaba y comencé a buscar en lo profundo del agua y después de un tiempo enganché su ropa y jalé su cuerpo cerca de nosotros para poder sacarlo con las manos.

El estaba muerto. No había nada de vida en él.

Su cabeza estaba destrozada y había sangre en todo lugar.

La Señora Brocke recibió noticias de lo que aconteció y vino al molino. Cuando ella miro que Tom estaba muerto, se arrodilló y puso su mano sobre la cabeza de él.

La sangre corría por fuera y en medio de sus dedos, mientras que le suplicaba a Dios que le perdonara y salvara su vida porque Tom no era cristiano.

Mientras que ella lloraba y oraba, yo miré como la vida regresó a Tom y él hizo movimiento por primera vez después de sacarlo del agua. Entonces abrió sus ojos y preguntó: “¿Qué sucede?”

A través de los años he dado gracias a Dios muchas veces por el privilegio de ver un hombre muerto regresar a la vida en repuesta a la oración. Estuve parado en la orilla del estanque por un mínimo de treinta minutos, mientras otros hombres buscaban el cuerpo. Estaba atento para mirar burbujas de aire u otro señal de donde pudiera él estar. Nunca miré burbujas de aire. No había agua en sus pulmones. El nunca respiro durante el tiempo que estaba debajo del agua. Uno de los hombres que buscaba a Tom se dio por vencido y me dio su pica poste, lo tomé y empuje profundo hacia abajo y enganche su ropa.

El estaba en la más profundo. El tiempo de todo esto fue de cuarenta y cinco minutos a una hora, desde el momento en que Tom cayó al agua hasta que la Señora Brockes oró por él en la oficina del molino.

Este es mi testimonio conforme lo que miré y aconteció. Yo ayude a jalar a Tom y sacarlo fuera del agua y soy testigo del milagro de restauración de su vida.

Le doy gracias a Dios por lo que miré ese día, y doy gracias a Dios por el privilegio de decirlo aquí.

Cambió mi vida. Es la verdad.

-Julius H. Gunderdson

 

Capítulo IV

Lo Que Mire en la Hora de La Muerte

Muchas personas hoy día, especialmente jóvenes y adultos menor de veinte años de edad, vienen a estas reuniones especialmente para oír este testimonio, y me preguntan por referencias Bíblicas, sobre el lago de fuego. Recientemente un grupo de treinta y cinco jóvenes adultos, me preguntaron que les escribiera las referencias Bíblicas porque no sabían como buscarlas. También dijeron que no habían oído a evangelista o pastor predicar sobre este tema. La mayoría de estas personas estaban sorprendidas que tal cosa existe en la Biblia. Estaban muy familiarizados con el termino infierno, pero no sabían nada de el lago del fuego.

De hecho yo miré el lago de fuego y le prometí al señor decir lo que miré, yo recomiendo que los que lean este testimonio deben de leer lo que dice la Biblia sobre el lago de fuego. El propósito de este último capítulo aquí es para dales algunas referencias Bíblicas.

Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.”

En Apocalipsis 1:19, Juan recibe instrucciones de Cristo Jesús: “Escribe, pues, lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá después”. Esto es el pasado, el presente, y el futuro.

Lo más importante aquí es que se le dijo a Juan “Escribe lo que has visto.” Es fácil describir lo que uno ha visto. Apocalipsis 1:2 dice, que Juan escribió todo lo que vió, y el testimonio de Jesucristo. “Un registro es una información de cosas que sucedieron y se escribieron para no olvidar. Apocalipsis 1:11 dice: “Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias en Asia”.

Tomemos en cuenta que Juan está mencionando las cosas que miraba y estaba dejando un registro para todas las generaciones del futuro.

Apocalipsis 19:19-20 Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército.

Y la bestia fue presa, y con ella el falso profeta que había hecho las señales delante de ella, con las cuales había engañado á los que tomaron la señal de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre.

Apocalipsis 20:10 - Reina-Valera 1909

Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.

Apocalipsis 20:3 Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más á las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo.

Versículo 7 y 8 dice: “Cuando se cumplan las mil años, Satanás será liberado de su prisión. Y saldrá para engañar a las naciones… versículo 9 dice que juicio viene como Sodoma y los días de Lot: “pero caerá fuego del cielo.”

Verso 10 dice: “El diablo….será arrojado al lago de fuego y azufre donde esta la bestia y el falso profeta. “Estos dos han sido arrojado vivos al lago de fuego anterior por mil años y están allí.” El versículo 10 dice: “allí serán atrompetados día y noche por los siglos de los siglos” Entonces en Apocalipsis 20:11-13, miramos un gran trono blanco. Versículo 12 y 13 declaro que “los grandes y pequeños delante del trono.. Y fueron juzgados según lo que habían hecho. Los versículos 14 y15 declaro que la muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego y aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado el lago de fuego.”

También en Apocalipsis 21:6-8 Juan escribe estas palabras de gran esperanza para unos, y horrendo palabras de fatalidad para otros. Esta terminado. El ha terminado todo lo que El va hacer. Dice el versículo 6 y 7: “Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que salga vencedor heredara todo esto y yo seré su Dios y el será mi hijo.: El versículo 8 dice: “Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexual. Los que practican artes mágicas, los idolatras y todos los mentirosos recibirán como herencia al lago de fuego y azufre. Esta es la segunda muerte.

“No hay apelación de esta sentencia final. Romanos 6:23 dice: “La paga del pecado es muerte.”

Segundo carta a los Tesalonicenses 1:7-9 dice:

“Y a ustedes que sufren, les daré descanso, lo mismo que a nosotros,…. cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro señor Jesús. Ellas sufrirán el castigo de la destrucción eterna lejos de la presencia del señor y de la majestad de su poder.

Juan miro el lago de fuego, yo mire el lago de fuego.

Tal lugar existe hoy y la Biblia muy claro nos dice porque existe. Tal vez la ilustración mas elocuente esta en mateo 13:40-43 “Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El hijo del hombre enviara a sus ángeles y arrancaran de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojaran al horno encendido donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillaran en el reino de su Padre como el Sol. El que tenga oídos, que oiga.

Estimado amigo o Amiga: Ha sido nuestro intento de traducir esta historia real cambiando cuando es necesario varias palabras para dejar el mensaje lo mas claro que sea posible. El contenido no ha cambiado. “Que va hacer usted con su vida?” Y después de esto, entonces que? La vida es corta, y la eternidad larga.

“Porque todo el que invoque el nombre del Señor Será salvo”. (Romanos 10:13)

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