El Cielo y el Infierno Testimonios
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Hollie Moody

 

PORQUÉ DEBEMOS ORAR

EL TESTIMONIO DE HOLLIE MOODY



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Miré al Señor sentado en un gran trono blanco, Y una larga, larga línea de gente se juntaba frente a él. Yo estaba de pie a un lado observando todo esto. Estaba desconcertada por el hecho que toda esta gente no tenía un rostro donde sus rostros debieron estar, era solo en blanco. Cada vez ante el Señor, El abría un libro que una persona venia y leía todo lo que esa persona había hecho. Todo estaba grabado; y el Señor leyó el libro completo desde el principio hasta el final. Cada persona en esta particular línea estaba siendo juzgada, y condenada al infierno. Cada vez que el Señor le decía a cada persona que eran condenados, la persona empezaba a gritar y llorar e implorar al Señor por una última oportunidad.

  El Señor con lágrimas rodando de sus mejillas, movía su cabeza, diciéndole a cada persona, tuvieron varias oportunidades para arrepentirse y vivir para él. Esto sucedió por un buen tiempo.

Finalmente, El Señor me miró, y me preguntó, “Porqué no estás hacienda nada?” Yo me quedé confundida. “Que gustarías que hiciese, Señor? Respondí, “Orar,” me respondió el Señor, Así que empecé a orar, pero no con mucho fervor. Después de un corto tiempo de esto, el Señor volteó hacia mí preocupado y dijo, “Mira a estas personas, de verdad míralas.” Mientras veía, sus rostros parecían notarse. Se hicieron personas que yo conocía vagamente. Eran conocidos.


Yo empecé a orar un poco más con fervor por ellos, después de un tiempo, el Señor volteó hacia mí nuevamente con más severidad, y dijo, “Mira a estas personas una vez más” Ahora las personas eran amigos. “Debes orar con más fuerza” El Señor me amonestó. Empecé a orar con un poco más de Fuerza, pero aun así, la larga línea de gente llegaban frente al Señor, El les leía la historia de sus vidas de sus propio libro personal, y después serían condenados.


 Una vez más el Señor volteó así a mí, esta vez con enojo, El estaba llorando por las Almas que eran condenadas, “De verdad entiendes y comprendes lo que está pasando aquí?” El Señor me pregunto. “Mira!!” Entonces, un Aguero se abrió detrás de la larga línea de gente, Yo mire hacia el agujero.       Había una terrible oscuridad saliendo de él. Escuché gritos, llantos, gemidos y lamentos saliendo del agujero, “Ve y mira,” El señor me ordenó, yo no quería.

Tenía miedo, pero era como si una mano en mi espalda me forzara al borde de este agujero negro. Cuando llegué al borde de este agujero negro, miré hacia fondo de él. Entonces, me retire lejos de terror y horror. Podía ver bajo el agujero negro. Parecía ser un largo túnel descendiendo, podía ver un hirviente masa de gente rodando en el fondo de este agujero.

 Estaba atestado de gente, parecían no tener espacio entre ellos. Había fuego y un color entre rojizo y anaranjado viniendo del agujero negro. Olía como Azufre (como los cerillos). Vi fuego y llamas, sentí el intenso calor del fuego, y vi gusanos subiéndose por todos los cuerpos de la gente en el fondo del agujero negro, La gente estaba en llamas, y aun así no eran consumidos por el fuego. Pero, gritaban en agonía y dolor por el fuego. Estaban mirando hacia la abertura del agujero negro. Con sus manos y brazos levantados hacia arriba. Se movían de un lado para otro inquietamente como grandes olas, y ellos gritaban. Gritaban por salvación, por piedad. Pero no había piedad, no había salvación.


  Me retire del borde del agujero negro con terror, horror y desesperación. Mire hacia el Señor sentado en su trono. El estaba tranquilo leyendo de los libros. Después vi un montón sin final de libros amontonados junto a su trono, El seguía leyendo de los libros, y sabía que cada una de las personas que estaban escritas en los libros serían condenadas. Mire la larga fila de gente sin final llegar ante el Señor, esperando a ser juzgados, Ahora veo cada rostro claramente. Eran mis amigos, mi familia, mis parientes. Estaban siendo condenados. Y los vi siendo arrojados al agujero negro, y les escuche como gritaban mientras caían por el túnel.

 El Señor me miro, con lagrimas cayendo de sus mejillas, y dijo “Es tiempo de Orar” Empecé a llorar y gritarle a Dios que tuviera piedad por esas personas mientras cada una era condenada, corrí hacia el borde del agujero negro, y trate de sacarlos del agujero negro, les agarraba sus manos y brazos y trataba fe aferrarme a ellos, pero se me resbalaban de mis manos, Estaba fuera de mi, tratando desesperadamente a que estas personas que amo no se fuera a ese agujero negro.

Yo alcance y me agarre del Señor y con mi otro brazo dentro del agujero negro trate de agarrar la gente para sacarla fuera del agujero negro. “Suéltame” El Señor me dijo, “si te dejo ir me iré al agujero negro también” Dije. “Suéltame” El Señor dijo nuevamente. Le solté, era como si unas manos invisibles se agarraran de mí. Me recosté cerca del borde del agujero negro, tratando de alcanzar dentro de el la gente para que no cayeran en el agujero negro.

 Me sentía a mi misma siendo quemada por el fuego y llamas. A veces sentía como si algunas garras me agarraran y rasguñaran. Sentía las quemaduras en mis brazos y vi rasguños aparecer en mis brazos, estaba llorando y llamando a Dios por la salvación de las personas que amo, le rogaba a Dios que tuviera piedad de mis seres queridos, y que no los condenara al agujero negro, “Es más fácil orar por los perdidos cuando son tus seres queridos” Me dijo el Señor. "Recuerdas? todos los perdidos son mis seres queridos. Yo quiero que mis hijos empiecen a orar por estos hijos perdidos, así como tú estás orando por ellos ahora. Yo levantare una generación de intercesores para estar en la brecha por mis hijos perdidos. Estos intercesores sentirán el calor de la batalla, y serán quemados por él. Las fuerzas del infierno vendrán contra ellos y los atacaran, Aun así yo estaré con ellos, y me agarrare de ellos. Ahora, orarás?"






 
 
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